Donde esté una polla de verdad…

Hace tiempo solía leer un blog llamado Armarios de papel. Ahora ya apenas leo porque la chica que escribía en él lo tiene olvidadísimo. Pero la primera entrada a la que llegué fue ésta.

“No puedo con las mujeres heterosexuales “inflexibles” de mente. NO PUEDO. ¿Tanto les cuesta comprender que las lesbianas podemos tener sexo igual de bueno (incluso mejor, diría yo) que ellas con un hombre?

Os cuento: Hace unos días mis compañeras de piso vieron un “cacharrito” que tengo para uso tanto personal como compartido con “G”. Su único comentario: “donde esté una de verdad, que se quite lo demás…” Lógicamente, me encendí. un poco y salté. Les dije que da igual que sea una de verdad que un aparato, cuando ambos cumplen la misma función: dar placer en el punto G (incluso el cacharro llega mejor porque lo “diriges” tú hacia donde deseas) Además argumenté que para una mujer lo más importante a la hora de alcanzar el orgasmo es la estimulación del clítoris, y con un rabo difícilmente vas a estar frota que frota hasta correrte. Y otra cosa más: a la hora de las relaciones sexuales no sólo cuentan las zonas erógenas, sino la persona con la que tengas la relación, por lo que usando un cacharro puedes ponerte igual de cachonda si la persona que te está dando placer es justo aquella que quieres y te atrae físicamente.

Tras todo esto, me dijeron que no sabía lo que era porque “no lo había probado” (nunca me he acostado con un hombre). Ajá… ¿han probado ella acostarse con una mujer? Yo no me he acostado con ningún tío para saber que me gusta tener sexo con una mujer, al igual que ellas no han tenido sexo lésbico para saber que quieren tenerlo con hombres.

Pues nada. Ningún argumento sirve para una mente cerrada. Y es que para la mayoría de heterosexuales, “follar” equivale a “polla entra en coño”. Cosa que a mí, sinceramente, me resbala, porque prefiero polvos de varias horas y múltiples orgasmos a polvos de 10 minutos que encima me dejen a medias (porque los tíos normalmente cuando eyaculan, poquito hacen por estimular a la mujer… y esa es otra, a esperarse media hora hasta que se le quiera levantar de nuevo) Mi novia me puede dar más de lo que cualquier hombre me daría nunca.”

Mi amiga Lucía, la que me comunicó en Navidades que tenía novia, se ha estado informando muchísimo, viendo documentales, leyendo todo tipo de artículos y opiniones que pululan por Internet en contra de la homosexualidad. No sé si hace poco se ha dado cuenta de que le gustan las chicas, si es bi o cómo va el asunto. Pero para que tenga que prepararse para una guerra, dice mucho de cómo ve ella la situación.

Tiene pareja y ahora se ha tenido que comprar una armadura enorme para protegerse por toda la mierda que le va a caer encima. Es una persona bastante sarcástica y cuando su madre le dijo, “Yo no entiendo cómo puedes salir con una chica” ella contestó “Y yo no entiendo cómo sigues viuda después de más de diez años, pero aquí estamos”.

Empezando por el sexo y los comentarios que dicen que sin polla no hay buen orgasmo y pasando por que una relación con una mujer no te puede dar lo mismo que la de un hombre y terminando por que la homosexualidad es una enfermedad. No me había dado cuenta hasta ahora lo que tiene que luchar una persona porque lo que para a sus ojos es normal, a ojos del resto es algo tan raro, que aunque no lo hagan adrede sueltan perlas como las que describe la chica del blog Armarios de papel.

Pensemos un poquito antes de hablar, que nos va a venir bien a todos. (Y por mucho que yo hable y juzgue, soy, desgraciadamente, la primera a la que se le meten moscas en la boca cuando digo lo que no hay que decir en el momento menos apropiado. De hecho, eso es algo muy típico de mi vida).

Y ya me callo y os dejo comentar.

Mujeres, menstruación y luna

Me topé con este artículo, que aunque no entendáis lo que dice habla sobre las mujeres y el olor de su vagina. Habla de las mujeres y cómo en esta sociedad han tenido que esconder lo que tienen entre las piernas. Y entonces hay un vídeo. Un documental muy recomendable para cualquier persona y creo que necesario para toda mujer.

Me ha parecido interesante por las preguntas que hace, las respuestan que diferentes personas dan y cómo muchos están convencidos de tener razón.

¿Qué es la regla?

A mí la regla me baja más o menos cada 30 días. Y me duele. Me duele la puta vida y más. Es un dolor al que estoy acostumbrada, pero no es un dolor que me guste. Aunque… en el documental se les pregunta a unas cuantas mujeres si querrían no tener regla. Muchas dicen que sí. Desde que tengo 18 años (y digo exactamente la edad porque recuerdo que fue la primera vez que fui lo suficientemente gilipollas como para tener relaciones sin condón. Luego crecí y volví a ser gilipollas.) aborrezco la regla porque me duele, pero me encanta tenerla. Es un dolor reconfortante. Me recuerda que soy mujer, que de momento no soy madre, que podré ser portadora de vida. Duele. Sí. Pero es un dolor que me gusta sentir porque me hace sentirme más viva. Sé que puede sonar a contradicción, pero son sentimientos que me resultan difíciles de escribir, porque para mí la regla es un sentimiento contradictorio.

Por si alguien no quiere verse el documental, aunque en serio que lo recomiendo encarecidamente, formas que mencionan para que la regla no sea tan dolorosa son: masturbarse. Un ginocóloga sevillana recomienda masturbarse si se comienzan a notar los primeros síntomas de dolor (masturbarse o mantener relaciones sexuales, el asunto es llegar al orgasmos y relajar los músculos). Si no se consiguen quitar los síntomas, entonces sí, tomarse el ibuprofeno. Usar bolas chinas para ir ejercitando los músculos (no tiene por qué ser cuando se tiene la regla, se puede empezar en cualquier momento del mes, pero debería usarse a diario entre diez minutos y media hora). Y por último recomiendan la danza (la danza del vientre) que pone más en contacto a la mujer con su cuerpo, su feminidad, su yo interior que desea hablar sin ser comprendida.

Parece ser que cuando dices que estás más ‘sensible’, yo por ejemplo no soporto que me toquen el primer día de regla, en realidad lo que mi regla me dice es que en general no me gusta que me toquen, con regla o sin ella. Y es verdad. No me gusta demasiado que gente que no conozco me toque, y cuando alguien se acerca a mí de imprevisto y no me lo espero, tampoco me parece que su contacto sea demasiado agradable.

La luna en ti me ha explicado ciertas cosas que sospechaba pero que no sabía, me ha parecido muy enriquecedor para mi vida como mujer para entender qué dice mi cuerpo cuando me habla y me ha mostrado cómo poder escuchar.

Hoy tengo la regla, es mi primer día, quizá por éso desee tanto creer que todo lo que dicen pueda ser verdad, porque podría ser otro modo de plantearme la vida.

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Sigamos hablando de sexo

Ya son tres amigas las que estando de fiesta, vienen a hablarme de su vida sexual. Desde que salgo con Mike, me he formalizado mucho en mi forma de hablar y ya pocas veces saco el tema sexo, pero parece que el tiempo no ha pasado, porque en mi cuadrilla cuando alguien quiere hablar de sexo, siempre acaba ocurriendo a mí.

No me molesta en absoluto que lo hagan, pero me parece curioso que lo sigan haciendo teniendo en cuenta que yo hoy en día practicamente no hablo nunca de sexo. (En voz alta).

Estábamos el otro día de fiesta, cuando Lucía se me acercó. Me contó que está muy feliz con su novio, blablabla. Y acabamos hablando de si conseguía correrse, porque me había dicho hacía unos meses que ella no tenía orgasmos, no era capaz de conseguirlos.

De repente llegó Janire, quería saber de qué hablábamos.

– Mmmm… no – dice Lucía como quien no quiere la cosa – nada.

– ¿Pero qué pasa?

– No, tú no. – Sentí que teníamos ocho años y Janire no iba a ser invitada al cumpleaños.

– ¿Pero de qué habláis? – Janire es muy cotilla. Janire insiste mucho.

– De sexo.

Janire se da la vuelta y se va.

Lucía está saliendo con su hermano. Obviamente no quiere saber nada de nada.

Total, que Lucía me está explicando cómo es su vida sexual con su novio cuando baja el tono (os recuerdo que estamos de fiesta, bajar el tono de fiesta equivale a yo no oír lo que dice). Lucía murmura algo. Pero creo no haber entendido. No puede ser. Si Lucía ha sido virgen hasta antes dea yer como quien dice.

Ya, ¿y qué?

Lucía ha probado el sexo anal.

A Lucía le han dado por culo.

Ya sé que es algo normal. Y por alguna razón, casi tengo miedo de quedarme atrás. ¿No era yo la chica que siempre probada y luego recomendaba? ¿Qué ha sido de ella? ¿Me habré vuelto una aburrida? ¿Tendrá Mike algo que ver con éso?

Desde hace unos meses, Lucía y más amigas mías me han confesado que han probado el sexo anal. Todas dicen que está muy bien, que al principio es diferente, que quizá un poco molesto, pero que da placer. (Que es al fin y al cabo para lo que follamos).

Sé que cada uno debe seguir su ritmo en la cama, no sirve de nada compararse con otras parejas, con otro ritmos. Pero tengo ganas de probarlo. Llevo ya años diciéndolo, porque ésto ya lo comentábamos Edu y yo cuando no éramos novios, simplemente nos liábamos. Era algo que le decía que quería hacer. Él también quería. Pero no había prisa. Y sigue sin haberla, pero cada vez tengo más curiosidad…

De todas formas da igual. Porque en la vida real no se folla.

Cuando salió del armario

Tengo unas cuantas amigas que viven en EE.UU. al acabar la carrera se fueron allí a estudiar y trabajar. Por lo tanto, sólo las veo una vez al año, cuando vienen en Navidades. Antes de ayer quedé con dos de ellas, en petit comité y nos pusimos al día y hablamos de viejos tiempos. De repente entre ellas se miraron y hubo un algo que no sabría describir.

– Lucía tiene que decirte algo – dijo Janire.

Se volvieron a mirar. Nada. Entonces Janire habló.

– Lucía tiene pareja.

– ¡Qué bien! ¿Y quién es?

Obviamente no conozco a toda la gente con la que están allí, pero conozco un poco a la gente de su alrededor, su compañera de piso, la mejor amiga de otra chica de la uni…

– Emma, su compañera de piso.

Le sonreí, le dije que era genial y me exalté un poco. De repente todo tuvo sentido. Lucía nunca se había liado con nadie en la carrera, Lucía no hablaba nunca de sexo, Lucía en cuatro años juntas sólo había comentado que un tío estaba bueno una vez. Lucía era lesbiana. Pensé en ello durante todo el día, obsesionada con la idea, sorprendida, la verdad. Cuando volví a casa estuve mirando fotos de Emma y ella. Si nadie me hubiera dicho nada no me habría enterado de nada. Hoy hace un año que salen juntas, Lucía ha vuelto a EE.UU. para que estuvieran juntas. Lo ha comentado en casa, se lo ha dicho a sus amigas en Up North.

Y cuando la conversación siguió y hablamos de gente de clase y de relaciones, cotilleos y de sexo, de repente Lucía formaba parte de la conversación, no se queadaba riendo en una esquina o evitaba el tema. Hablaba de marcas de consoladores, diferentes tipos que había, las veces que frecuentaba el sex shop que tenía cerca de casa. A pesar de que seguía siendo mi Lucía preferida, mi adorable compañera de fatigas, era como si de repente se hubiera quitado un enorme peso de encima y era capaz de hablar sin tapujos.

Nunca me había planteado lo difícil que tiene que ser salir del armario no sólo por el qué dirán, sino por la de veces que no puedes ser tú mismo o no acabar de hablar con total libertad porque a la gente de tu alrededor les falta una parte del puzzle que eres tú.

Me alegro muchísimo por mi amiga, porque ya no tiene que estar ocultando quién es ni a su familia ni a su alrededor, y además como en EE. UU. no se pueden casar, se tendrán que venir a casarse aquí y seguro que va a ser una boda brutalísima, un gallinero total y brutal con música alcohol y fiesta.

¡¡¡Ojalá se casen yaaaaaa!!!

¡Feliz año a todo el que me lea, y feliz aniversario a la pareja!

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La balanza

Ayer, rodeando la chimenea que comparto con mis amigas, llegó a nuestros oídos una novedad. Un cotilleo ya viejo (había ocurrido hacía dos semanas) y del cual nadie había dicho ni una palabra hasta que anoche por casualidad, se desveló.

Hace unos meses conocimos a un chico, profesor de una amiga mía. Sólo nos saca tres años, y como le caímos muy bien, pues de vez en cuando sale a tomar algo con nosotras. No sale todas las semanas, pero casi todas, los viernes sale a tomar algo de fiesta y puede que no le veamos hasta dos semanas más tarde o quedemos con él para tomar algo entre semana, por la tarde. Edu es un chico guapete, llama la atención porque es como muy moreno, exótico o algo. Tiene los ojos muy claritos, la piel oscura, los ojos un poco rasgados. Tiene algo raro en la mandíbula, como si se la hubieran roto y no hubiera sanado bien. Pero se puede decir que Edu está bueno.

En mi grupo somos un montón de chicas. Una de ellas, que es bastante pulpo, ya le había echado el ojo y teníamos la coña que estaba tardando demasiado, que con lo directa que era ella, que estaba tardando demasiado. Otra de mis amigas a través de Edu había conocido a un compañero de trabajo suyo, otro profesor, y habían empezado a salir. Y luego está Lucía que es una chica… no sabría describirla, la verdad. Lucía no es muy guapa. Lucía tampoco es muy interesante. Se ríe mucho y parece que tiene cosas que decir, pero en realidad no dice nada que no hayas escuchado antes, ni aporta opiniones nuevas. Lucía es un estereotipo, se podría decir, y lo clava. Le gusta mucho salir de fiesta, fuma bastante, se considera bohemia por ir a leer a un bar, odia que la llamen hippy pero cuando lo hacen luego no deja de quejarse de ello como si quisiera que todo el mundo diera su opinión sobre si realmente es hippy o no. No me cae mal Lucía, no me llevo mucho con ella porque no me parece una persona demasiado interesante.

Obviamente Lucía y Edu se han liado. De todas las chicas, ha elegido a Lucía. Y de repente vi la misma reacción que sentí en mi interior reflejada en las caras del resto del grupo. ¿Ella? (Y sí, supongo que para ésto somos unas superficiales) Pero… si es fea. Nadie lo dijo explícitamente, todas lo camuflamos “Ui pero si no pegan…” “¿Y qué pasa con la pulpa?” Lucía no le da mayor importancia al tema. Se han liado. Edu no le interesa especialmente, han follado, vale, ¿y? Si hoy me encuentro con Edu, le preguntaré qué tal, qué ha pasado con Lucía y qué intenciones tiene. Sí, soy así. Me he planteado que sea envidia, que todas quisiéramos liarnos con Edu pero nadie dijera nada. Pero a mí Edu no me gusta, nada, me parece que tiene un cuerpo un poco antinatural. Creo que nadie se hubiera sorprendido si se lía con otra, pero… ¿Lucía? Quizá la vio fácil. O quizá nos choca que una chica feucha que se suele liar con gente bastante fea, se liara con un chico del exotismo de Edu.

¿Por qué somos tan cotillas? ¿Por qué nos importa con quién se líe o se dejen de liar Edu y Lucía? ¿Por qué cuando nos veamos luego lo seguiremos comentando?

Porque tener novio es aburrido, y ahora que la mitad tenemos novio, se agradecen las novedades. Somos un poquito arpías supongo, no con maldad. No lo sé. Supongo que ahora releyendo ésto, nos comieron tanto la cabeza con que los guapos con las guapas que cuando la balanza se desequilibra, nos rompen los esquemas. Sólo nos gusta que a Barbie le guste Ken y viceversa. Si a Barbie le gustara Jar Jar Binks, nos explotaría la lengua de tanto hablar.

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College Invasion

Sorprendida me quedé cuando encontré estos vídeos. Parece ser que se han puesto de moda en EE.UU. Se trata de un grupo de actrices porno que son contratadas para fiestas privadas, para cumpleaños de gente, para un botellón o una noche entre colegas, y lo que hacen ellas es animar el ambiente.
Hacen juegos sexuales y por X dinero (no tengo ni idea de cuánto es) pues les hacen mamadas, una paja o follan con una de ellas o más de una.

Los juegos van desde a ver quién es la persona que más tarda en correrse, a a ver quién es el chico que aguanta más tiempo con hielo en los huevos. (La recompensa del ganador se devuelve siempre con favores sexuales).

Aquí os dejo el vídeo que presenta a las chicas y durante unos diez minutos muestran lo que hacen: http://www.4tube.com/videos/164835/college-cock-fuck-with-gina-lynn-and-friends

Este es una continuación del siguiente: http://www.4tube.com/videos/164836/carly-parker-joins-her-friends-for-a-coed-orgy

Esta es una fiesta diferente, en la que hacen juegos nuevos: ttp://www.4tube.com/videos/167175/group-of-college-girls-start-an-orgy-at-house-party

Me llamó mucho la atención que se hiciera esto de College Invasion. Me pareció muy buena idea, porque en realidad es como ‘pagar por una prostituta’ salvo que tú también vendes tu imagen y firmas para que la gente vea cómo tú haces porno. Así que pagas por follar y ellos hacen vídeos porno “gratis”. Me parece que es una nueva forma de acercar el mercado al cliente que se convierte en un activo participarte de un tipo de cine que le gusta y le hace disfrutar.

¿Qué opináis vosotras?

En la biblioteca

No sé qué tiene la biblioteca que me parece enfermizo lo cachonda que acabo siempre. Puede que no sea la biblioteca, sino las pocas ganas que tengo de pasarme unas tres semanas estudiando como una cerda con el culo pegado a la silla, la cabeza gacha y las manos jugueteando con un lápiz.

La primera vez que ocurrió estaba, obviamente, en primero de carrera. Recuerdo que ciertos días estaba allí Carlos Salazar. En ciertas ocasiones hablábamos un poco, pero generalmente nos saludábamos y él seguía con sus números y yo con mis letras. Por extraño que parezca, y por mucho que Carlos Salazar fuera la presa fácil, cuando entraba en biblioteca, él estaba a su rollo y me interesara que así fuera, porque la carne fresca, es la carne fresca.

Había un chico, uno de los mayores que ya estaría en tercero o cuarto de carrera, que también estudiaba en la biblioteca. Relativamente bajito, mono, castaño claro y algo pijito. Si estudias en la biblioteca de Up North raro es el chico que no sea algo pijo. Así que ahí estaba. Entraba a la hora que le daba la gana y hacía otro tanto a la hora de la salida. Pensé que estudiaría LADE o Economía, generalmente la gente que estudia esas carreras, por alguna razón que no comprendo, hacen un poco lo que les da la gana con su horario y sus estudios.

Total, que el tipo en cuestión hacía muchísimas saliditas al baño, a fumarse un cigarro, a tomarse un café al bar de abajo y a dar una vuelta. Salía con el móvil en la mano, hablando bajito. Cada vez que pasaba a mi lado, intentaba olerle, y su colonia… joder. El economista era mono, normal pero esa colonia me volvía loca. Me daban ganas de arrancarle la ropa.

Me pregunté si tendría novia. Pero nunca le veía entrar con ninguna chica, aunque éso no tenía nada que ver. Le podría haber preguntado a Carlos Salazar que no habría tenido ningún problema con decírmelo, pero me daba vergüenza que se lo contara. 18 años, qué queréis. (Qué mentira, tengo 23 y seguro que ahora mismo tampoco lo preguntaría).

Un martes, no sé por qué razón lo recuerdo, pero fue un martes, el economista salió con la cartera en la mano. Y salió solo. Y yo pensé en follármelo en el baño. ¿Qué era lo peor que podría pasar? Si me decía que no, simplemente dejaría de mirarle cuando entraba y haría como que no existía. Y si me decía que sí, tenía todas las de ganar y relajarme de una puta vez para poder estudiar sin estar cachonda perdida todo el rato. Así que cuando cerró la puerta de la biblioteca para ir a la máquina a por un café, cogí y le seguí.

El baño estaba justo enfrente de la máquina de cafés, así que cerré la puerta y joder, estaba nerviosísima, todavía podía ir al baño y disimular. ¿Pero entonces qué? Cachonda para nada. Cachonda para todos. Me puse a su lado y miré cómo su café se iba sirviendo. Me miró. Sonreí. Sonrió de lado. Nunca le había visto sonreír. Dios, aquella sonrisa me puso. No sé de dónde saqué la fuerza pero me puse entre él y la máquina y le entré. Sin mirar atrás.

Y me siguió, joder si me siguió. Al principio sólo fue un beso, pero me acerqué más a él y comenzó a frotarse contra mí, así que acabamos en el baño. Nos íbamos chocando contra las paredes del estrecho cubículo. Me pareció totalmente surrealista, pero llegados a este punto pensé en lo que agradecía haber salido del baño y haberle seguido. Olía tan bien, olía tan bien que comencé a morderle el cuello. Me levantó la camiseta y me desabrochó el sujetador, se bajó los pantalones y se los dejó hasta las rodillas. Yo me quité una pierna del pantalón para tener más movilidad. Pensaba que iba a explotar.

Al salir, él metió dinero en la máquina para otro café. Yo me bebí medio litro de agua.

– No me has dicho cómo te llamas.

– Ya.

Se me quedó mirando, molesto. Yo me estaba mirando al espejo del cuarto de baño con la puerta abierta.

– Belle.

– Belle.

Cogió su café, yo salí del baño.

– Espera, espera, espera…  ¿no me jodas que eres la Belle de Carlos Salazar…?

EN FIN.

Me salieron unos exámenes buenísimos, por si a alguien le interesa.

Artículo sobre el porno

Anoche, por casualidad encontré este artículo, me ha parecido interesante copiarlo aquí para que lo leáis, me ha dado mucho que pensar, a ver qué opináis vosotras.

“Vuelvo de mis vacaciones de mes y medio en el sudeste asiático, bronceada, con los chakras abiertos de par en par y con plena conciencia de mi condición de turista occidental privilegiada, para encontrarme en mi inbox con una proposición que me sorprende: escribir un artículo sobre la pornografía en Occidente. Me sorprende que todavía interese reflexionar sobre la pornografía.

En una de las cabañas de playas lejanas donde tuve el placer de pernoctar en mi viaje, concretamente en Nagari Sungai Pinang, me encontré con un libro que amablemente había dejado el occidental turista que me precedía. Un libro al que se ha calificado como porno para mamás, best seller porno y demás porno chorradas. Se llama 50 sombras de Grey. Me lo leí en dos tardes y ofrecí el ejemplar para la hoguera en la playa del último día. Si se califica un libro como 50 sombras de Grey como pornografía en un medio periodístico, el porno ya no tiene sentido. Me explico. 50 Sombras de Grey no es pornografía, es una novelita rosa de pésima calidad literaria. Y punto. Pero hoy en día está de moda llamar a cualquier cosa pornografía. Publicar un titular en el periódico con la palabra “porno” en la sección de cultura funciona. Ensayos sobre la experiencia pornográfica ganan premios nacionales. Los centros de arte acogen muestras sobre la relación entre arte y pornografía. La pornografía ya es cultura popular. Las tesis doctorales sobre pornografía se suceden. La pornografía ya no asusta a nadie. Las feministas hacen porno. Tu abuela hace porno.

Hubo un tiempo en el que el feminismo se rebeló contra la pornografía. Se decía que generaba violencia contra la mujer. Que era sexista y machista y que representaba a las mujeres como objetos sexuales. Ojalá. Ojalá la culpa fuera del porno y erradicándolo acabáramos con una sociedad sexista. Sería tan sencillo.

El feminismo adoptó el lema punk de “hazlo tú mismo”. Decidió que si no te gusta el porno que ves, ábrete de piernas y haz tu propio porno. Feminismo pro-sex, movimiento postporno, pornografía feminista, porno hecho por mujeres. Las políticas feministas más radicales y los posicionamientos anticapitalistas empezaron a producir material sexualmente explícito que ha tenido una gran aceptación en el mundo del arte y la cultura. Y entonces la industria del porno se inventó el porno para mujeres, que viene a ser algo similar a la literatura para mujeres, es decir, un sinsentido. Material pornográfico en el que se vende una sexualidad femenina estereotipada y ridícula, una sexualidad en la que la iluminación es suave y ellas llevan ropa de marca.

Afortunadamente también hay buen porno dentro del mainstream. Como dice Lydia Lunch en el documental Mutantes. Feminismo porno punk de Virginie Despentes, si vas a una tienda de música y escoges cualquier cosa al azar, probablemente sea una mierda. Con el porno pasa lo mismo, hay que conocer y saber elegir. Porque la pornografía es un reflejo de nuestra sociedad sexuada. Todas nuestras miserias se ven reflejadas en ella. Vivimos en un mundo en el que la violencia contra la mujer es asumida como parte de nuestro día a día. Esto es Occidente. Y no hay nada mejor ahí fuera. Por eso me sorprendo cuando descubro sociedades como los Mosuo, una sociedad matriarcal que cuenta 56.000 personas y que se encuentra entre las provincias de Yunnan y Sichuan, en el sudoeste de China.

En la sociedad Mosuo, a las mujeres se les construye un cuarto propio cuando cumplen los 13 o 14 años. Ese cuarto tendrá una puerta al interior de la casa y otra al exterior. Durante la noche, ella puede invitar a quien quiera a compartir su lecho. La única condición es que su amante se vaya al alba. Puede tener el mismo amante durante años o puede cambiar cada noche. Se considera que esta es su intimidad. Los hijos que pudiera concebir durante su vida serán criados en la casa familiar. No existe el matrimonio. No existe la paternidad tal y como la conocemos. Los hombres ejercen de padres de los hijos de sus hermanas. La paternidad biológica no es relevante. La palabra utilizada para denominar al padre y al tío es la misma.

Lo que me llama la atención poderosamente de este tipo de organización social es la libertad sexual de las mujeres y la libertad sexual de la sociedad en general. Es fácil darse cuenta de la utilidad primaria del matrimonio en Occidente: el control de la sexualidad de la mujer. El hombre puede saber con seguridad quiénes son sus hijos biológicos y así legarles su patrimonio. Y es un sistema relativamente reciente. Surgió con la agricultura, la  ganadería y, por supuesto, la propiedad privada. Hace apenas unos 10.000 años.

Yo creo que tener un hijo de padre desconocido supone la acción esencial feminista hoy en día. O más bien la acción esencial feminista sería la paternidad múltiple. Sentir como propios y cuidar de todos los niños de nuestra comunidad. Ejercer de padres en plural.

Es fundamental que tengamos en cuenta la conexión entre capitalismo salvaje y control de la sexualidad de la mujer. Esta crisis económica en la que nos vemos sumergidos es una consecuencia lógica de un sistema que ha primado la avaricia y el poder sobre la sexualidad placentera y el bienestar de las criaturas. Como dicen Christopher Ryan y Cacilda Jethá en su libro En el principio era el sexo (publicado por Paidós recientemente), es nuestra condición fuertemente sexuada lo que nos hace humanos. El resto de los animales, o la gran mayoría, follan cuando están en celo, con fines reproductivos. Y cuanto más abundante y múltiple es la vida sexual de una especie, más armoniosa y pacífica es su convivencia. Se nos ha vendido el matrimonio y la monogamia sexual como nuestro estado natural, cuando es el estado natural del capitalismo.

La brillante teórica española Casilda Rodrigáñez va más allá, señalando como problema fundamental la represión del deseo materno y el estado de sumisión inconsciente al que nos lleva. El embarazo, el parto y la crianza son estadios sexuales de la mujer. Hay mujeres que viven partos orgásmicos, sí, que se corren al parir. Mientras el resto de nosotras se retuerce de dolor. Aquí hay algo que no funciona. Que no tiene sentido. Aquí hay algo por lo que merece la pena luchar.

Vayamos a la raíz del asunto, que no es tan difícil. Mientras nos aporrean en Neptuno y donde haga falta, somos capaces de reconocer la violencia del estado y no lo somos tanto para identificar la violencia que se ejerce hacia la mujer y consecuentemente hacia nuestra sociedad. Vengo de Sumatra, en Indonesia. He conocido una sociedad matriarcal de unos cuatro millones de habitantes, los Minangkabau, en la que la violencia hacia la mujer es sencillamente inadmisible. Me daba vergüenza hablar de la realidad de mi país. En mi país a las mujeres las pegan y las violan. Las mujeres y sus hijos son asesinadas por sus parejas. Bienvenido a Occidente.

A mí no me preocupa que la pornografía mainstream sea sexista. Me parece lógico. Tenemos el porno que nos merecemos. Antes yo era una chica más optimista, pensaba que creando otro tipo de imaginario sexual, podríamos cambiar el mundo. Pero tenemos que identificar la crisis real a la que nos enfrentamos. Un importante hombre del país es, o al menos lo fue, un gran aficionado al sexo anal con los miembros de su propio género, pero se vio obligado a casarse y tener hijos para poder continuar con la carrera que le ha llevado a donde está. Y que nos ha llevado a todos a donde estamos. Esta organización social que vivimos en Occidente y que hemos exportado tan eficazmente al resto del mundo está basada en la represión de nuestra sexualidad y en la acumulación de bienes materiales a toda costa. El dinero no da la felicidad, dicen, pero ayuda si formas parte de una sociedad capitalista.

La felicidad es vivir en una sociedad en la que podamos colmar todas nuestras necesidades sexuales y afectivas, en la que se prime el bienestar de las criaturas, en la que la acumulación indiscriminada de bienes no sea el fin último. Porque hay para todos. No tengamos miedo. Vivamos en la abundancia. Que la pornografía sea lo que siempre debiera haber sido, un sencillo juego que refleja nuestra sana curiosidad por explorar el sexo.”

María Llopis

http://www.eldiario.es/Kafka/porno-merecemos_0_68243579.html

El patrón del físico

Hace ya algún tiempo, exactamente cuatro años estas Navidades me lié con Edu. De hecho a mí no me gustaba, pero el tipo se lo curró, estuvo meses y meses metiéndome fichas, estando en el momento y lugar adecuado a tiempo… y al final le acabé encontrando un morbo que jamás pensé que podría haberle visto. Nos liamos varias veces durante varios años. Si Carlos Salazar no hubiera estado allí, Edu habría sido el follamigo por excelencia.

Pero Edu… era algo más, al principio me gustó mucho, me gustó tanto tanto que me volvía loca estar con él, pero lo que Edu hace mejor que nadie es adaptarse a las personas que le rodean. Y crea unas ilusiones cojonudas. Me pasaba horas hablando con Edu de mi vida y nos contábamos cosas, y fue así como utilizaba toda esa información que yo le transmitía para aparentar ser mi tío ideal. (¡Ja!) Pero oye, el tío era un máquina haciéndome creer que era el hombre de mis sueños. No tardé demasiado en darme cuenta de que no. Y por cosas de la vida, pasó a ser uno de mis mejores amigos, ahora ya no lo somos tanto por pequeñas peleas y cosillas de la vida y del alcohol pero sabe que si tiene un problema puede contar conmigo y yo con él.

Total que hará cosa de dos años, Edu se enamoró de Lucía, una chica de su clase de la academia. Acabaron saliendo juntos, casi un año. Luego Lucía le dejó, y Edu vino llorando donde mí.

Me hablaba de Lucía a todas horas, lo que había estudiado, dónde trabajaba, su forma de reír, sus gestos, el sonido de su voz, su risa y un largo etc de moñadas que uno dice al estar enamorado. A Lucía no le vi nada más que una vez, en fiestas de Up North, a unos cinco metros, una noche, de borrachera. Recuerdo que llevaba un moño tan grande como otra cabeza. Él seguía enamorado de ella y ella no quería no verle, ni hablarle. Él decía que no entendía qué había hecho. Yo le consolaba, asentía. Una de las razones por las que Edu me había dejado, tenían que ver con mi físico. Era como que me lo echaba en cara sin echármelo del todo. Supongamos que me achacaba estar demasiado gorda (que no era el caso) la frase era algo así: “Joe aquí… te has puesto fina a comer, ¿eh? Aunque estás igual de buena con esa cintura pero no sé, algo de deporte ya podrías hacer”.

Es lo que toda persona necesita oír del chico que le gusta, de verdad lo recomiendo. Un tiempo más tarde le eché en cara que me dijera éso. Se lo dije de borrachera, mal y tarde. Me dijo que él lo decía por animarme. Me reventó aún más la respuesta.

Un buen día de octubre llegué yo a la academia, a todos nos llega en algún momento u otro ese año de los idiomas, y ahora me toca a mí. Llegó una chica y se sentó a mi lado. Me resultó familiar, pero no supe ubicarla. Como todas sois tan listas habéis llegado a la conclusión correcta: era Lucía. No lo supe por su físico, sino porque me explicó lo que hacía y a qué se dedicaba, su edad y el sitio donde vivían concordaban. Casualidades de la vida.

Es curioso que en clase a ella la llamen Belle y a mí me llamen Lucía. Ese aire que tenéis, dicen las profesoras. Yo pienso en Edu. Lo mal que me había hecho sentir conmigo misma, la carga que había arrastrado de un chico a otro hasta que llegó Ben. Llegó Lucía, él se enamoró, se mostró por primera vez cómo era y ella le dejó. Y ahora resulta que varias personas opinan que Lucía y yo nos parecemos lo suficiente como para confundir nuestros nombres. Él consideraba mi físico a la altura del suyo, Lucía no considera su verdadera personalidad a la altura de la suya.

Eso se llama karma, Edu bonito.

Bro

El año que estuve viviendo fuera de casa conocí a una pareja con la que encajé muy bien. Primero me cayó muy bien ella, era con la que hablaba de sexo, nos contábamos nuestros secretitos y nos íbamos a cotillear por ahí. Luego llegó él.

Yo compartía piso con él, pero fue ella la primera que se acercó a mí. Recuerdo que la primera imagen que tengo de Edu es mirándola a ella. Y ya supe que estaba enamorado, seguramente lo intuí yo antes de que Lucía se diera cuenta. Pero sea como fuere, acabaron enamorados y viviendo practicamente juntos. Si hubiera habido un premio a pareja del año, se lo habría dado a ellos. Era como si hubieran nacido para enamorarse y ser felices. Y yo ser madrina de sus hijos. Si hubiera habido un voto a mejor pareja del mundo, se lo habrían llevado ellos.

Por cosas de la vida, acabé perdiendo relación con Lucía con quien en un primer momento tan bien había encajado y fue con Edu con quien seguí quedando para arreglar el mundo y beber cerveza. De hecho, ahora que ya he vuelto a vivir en Up North, sigo hablando regularmente con Edu. Para mí Edu, durante el año que estuve fuera, fue mi mejor amigo, hablábamos a diario y fue un gran apoyo. De hecho, teníamos tanta confianza que para mí era una hermano. Nos peleábamos como hermanos, discutíamos como hermanos y nos vacilábamos como hermanos. Incluso Lucía decía que juntos éramos inaguantables.

Fue Lucía la que me dijo que lo habían dejado. Que ella le había dejado. Edu jamás me dijo nada, en algún momento dio por hecho que me había enterado y seguimos hablando como si nada. Hablamos de cosas de cine, hablamos de la crisis y hablamos de viajar. Típicas conversaciones. Hasta que…

Una noche, antes de ir a dormir, me dijo que era capaz de elegir sus sueños. Sólo pensaba en algo y cuando se dormía soñaba con ello. Me reí, porque me pareció una tontería. Me dijo que intentaría soñar conmigo, podría ser divertido. Ya, bueno…

Al día siguiente tenía un mensaje privado suyo. “Lo intenté pero nada”.

Y yo seguí normal con mi vida sin darle mayor importancia a esa conversación. Hasta que más o menos una semana más tarde recibí otro mensaje privado. Ocurrió tal que así:

Edu: anoche al final ocurrió.

Yo: ¿qué? ¿soñaste conmigo y el año que vivimos juntos?

Edu: sí.

Yo: ¿y de qué iba el sueño?

Edu: sexo brutal.

Me quedé blanca. No me lo creí. ¿Pero qué iba a pedir, detalles? Ah pues no mira, yo no haría eso jamás, así que va a ser que no has podido soñar conmigo. Casi que no…

No volvimos a hablar durante casi dos meses.

Hice varios intentos para sacar temas neutrales. No funcionó.

No le he vuelto a ver desde que nos despedimos y yo dejé de ser su compañera de piso. Para mí era como un hermano. ¿Pero le quise meter yo en ese saco porque sabía que estaba enamorado de Lucía? ¿En algún momento me vio él como algo más pero como estaba ahí Lucía no tenía pensado que ocurriera nada y ahora que Lucía lo ha dejado se pone así conmigo? ¿Llegará el día en el que nos volvamos a ver e intente entrarme? ¿Por qué cuando le hablo de Mike siempre me pregunta si es un Mike nuevo, a ver si he dejado ya al novio ese? ¿Por qué dicen que somos las mujeres complicadas cuando yo he dejado claras mis intenciones con él – es MI HERMANO – y ahora él me manda mensajes diciendo que está cachondo?

Por favor, que alguien me lo explique. No entiendo nada.

Atentamente,

Belle.