Lucía comenzó a liarse con Edu una madrugada de hace muchos veranos. Fue una noche en la que bebió demasiado, y precisamente por éso no captó todas las posibles indirectas que Edu pudo mandarle para indicarle que él estaba interesado en ella aunque ella se quejase por un antiguo amor perdido.

A Lucía le encantaba Edu. Le había encantado desde que tenía memoria, porque siempre había sido uno de los mejores amigos de su hermano, y por lo tanto, le conocía desde siempre. Lo malo era que precisamente por su hermano, Lucía y Edu lo mantuvieron en secreto durante mucho, mucho tiempo. Eternos meses de quedar de noche, verse a oscuras o lejos de todo el mundo. No estaban saliendo. De hecho, Edu era de los primeros chicos con los que Lucía se acostaba más de un puñado de veces.

Ahora, mirando hacia atrás es fácil decir que la relación no empezaba con buen pie, pero en el momento, cuando Lucía no daba señales de vida porque se pasaba las noches con Edu y los días durmiendo, todos nos alegramos mucho. (Bueno, yo no tanto porque odio cuando la gente no hace acto de presencia regular con sus amigas, pero éso porque soy así de maja). Finalmente Edu se lo comunicó al hermano de Lucía y aunque yo jamás los vi besarse, sí que se pasaban la noche hablando y haciendo el tonto delante del hermano.

Hasta que Lucía se fue a estudiar fuera el primer semestre.

Hay diferentes versiones de lo que pasó a continuación, así que os daré la mía y tendréis que tomarla por neutral.

Cuando Lucía se marchó, Edu, que había comenzado a llevarse muy bien con nuestro grupo, seguía quedando de vez en cuando con nosotros para tomar algo. Y empezó a llevarse bien con Janire, que es la protagonista de esta historia. De hecho, yo os diría que empezaron a llevarse demasiado bien demasiado rápido. Y yo lo noté. Yo, que generalmente no noto nada, lo vi venir, lo vi venir de Cádiz a Up North. Los veía borrachos, él coqueteándola cuando era incapaz de caminar sin apoyarse en las paredes, a ella riéndole todas las gracias habidas y por haber. Él mirándola desde la barra. Y ella evitando mencionar su nombre pero siguiéndolo allá donde iba su grupo de amigos.

Así que no sólo Edu comenzó a salir menos con nosotras, estupendas amigas de Lucía, sino que se llevó a Janire con sus amigos para absurdas excursiones que ella no habría hecho de no haber estado él.

Y ahora bien. ¿Qué hacía yo con esa información en lo que se refería a Lucía? ¿Contárselo todo? ¿Pero contarle el qué? No habría pruebas de que se liaran (de hecho estoy casi segura de que no lo hacían). Y además Lucía andaba acostándose con otro allí en la distancia. Demasiado debate en mi cabeza para una cabeza de mi tamaño. ¿Y qué hice? Nada, no hice absolutamente nada más que hablarlo con un amigo y comentarlo alguna vez con Mike.

Lucía volvió en el mes de marzo. Y cortó con Edu. Porque padecía un tembleque de vida, porque se agobió al darse cuenta de que tenía que volver a la vida que había dejado en verano. Tenía amigos, tenía la uni, tenía un Edu y tenía que afrontar la realidad que la iba a sacudir hasta dejarla tirada y agotada en la cama. Así que cuando Lucía se dio cuenta de que no tenía tiempo, cortó con Edu. Ella tomó nota mental: volveremos para verano, cuando haya resuelto mis problemas. La nota mental  no la dijo en voz alta.

No hubo segunda convocatoria.

Cuando Lucía lloraba y nos contaba lo que había ocurrido, Janire estaba sentada frente a ella, aportando palabras consoladoras. Lucía lloró porque sabía que había hecho mal, que había dejado a Edu herido. Y sólo se había ocupado de ella.

Janire tardó dos días en empezar a salir con Edu. Para cuando Lucía lloraba en nuestros brazos, Janire ya estaba con Edu. Pero eso no lo sabía nadie.

Y ahora Lucía odia a Janire, quien por amor a la psicología quiere hacer afrendas de paz. E intenta hablarlo con Lucía. Quien le ha dicho a la cara que la odia y que acepta verla porque no le queda más remedio, pero que haga el favor de hacerse pasar por su amiga cuando jamás ha pretendido serlo.

Y yo estoy incómoda. Porque a veces viene Edu, y Janire y él se besan, se dan la mano, y hablan. Y ahora se van a vivir juntos. Edu y Lucía salieron a oscuras durante años, Janire y él llevan unos cinco meses.

Edu y Lucía jamás tuvieron ninguna posibilidad. Porque era el primer novio de Lucía, porque su hermano estaba en contra de la relación, porque les daba vergüenza darse la mano delante de la gente y porque vivían el día a día y no hablaban del futuro. Janire tiene trabajo, es más mayor que Lucía, es más madura, piensa todo cien veces antes de mover un dedo. ¿Pensó que quería más una relación con Edu que una amistad con Lucía? Y lo entiendo, si Janire ha hecho éso, significa que realmente cree que Edu es el tío con quien quiere mantener una relación durante años, tener hijos y todas esas cosas.

Pero…

Pero…

¿En qué momento dejamos de ser niñas y todo empezó a ser demasiado complicado? ¿Fueron cuernos lo de Lucía? ¿No es mejor follarse a alguien por el que no sientes nada que enamorarse de alguien aunque no te toques ni con un palo?

Todo se ha vuelto gris, gris ceniza. Y yo estoy del lado de Lucía, porque me gusta más y me cae mejor. Pero la situación incómoda la sufrimos todas y aquí no hay ni buenos ni malos. Pero Lucía pensó que Edu seguiría ahí para ella y Edu se fue. Y no va a volver.

O sí.

Y éso sería aún peor.

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