Tengo unas cuantas amigas que viven en EE.UU. al acabar la carrera se fueron allí a estudiar y trabajar. Por lo tanto, sólo las veo una vez al año, cuando vienen en Navidades. Antes de ayer quedé con dos de ellas, en petit comité y nos pusimos al día y hablamos de viejos tiempos. De repente entre ellas se miraron y hubo un algo que no sabría describir.

– Lucía tiene que decirte algo – dijo Janire.

Se volvieron a mirar. Nada. Entonces Janire habló.

– Lucía tiene pareja.

– ¡Qué bien! ¿Y quién es?

Obviamente no conozco a toda la gente con la que están allí, pero conozco un poco a la gente de su alrededor, su compañera de piso, la mejor amiga de otra chica de la uni…

– Emma, su compañera de piso.

Le sonreí, le dije que era genial y me exalté un poco. De repente todo tuvo sentido. Lucía nunca se había liado con nadie en la carrera, Lucía no hablaba nunca de sexo, Lucía en cuatro años juntas sólo había comentado que un tío estaba bueno una vez. Lucía era lesbiana. Pensé en ello durante todo el día, obsesionada con la idea, sorprendida, la verdad. Cuando volví a casa estuve mirando fotos de Emma y ella. Si nadie me hubiera dicho nada no me habría enterado de nada. Hoy hace un año que salen juntas, Lucía ha vuelto a EE.UU. para que estuvieran juntas. Lo ha comentado en casa, se lo ha dicho a sus amigas en Up North.

Y cuando la conversación siguió y hablamos de gente de clase y de relaciones, cotilleos y de sexo, de repente Lucía formaba parte de la conversación, no se queadaba riendo en una esquina o evitaba el tema. Hablaba de marcas de consoladores, diferentes tipos que había, las veces que frecuentaba el sex shop que tenía cerca de casa. A pesar de que seguía siendo mi Lucía preferida, mi adorable compañera de fatigas, era como si de repente se hubiera quitado un enorme peso de encima y era capaz de hablar sin tapujos.

Nunca me había planteado lo difícil que tiene que ser salir del armario no sólo por el qué dirán, sino por la de veces que no puedes ser tú mismo o no acabar de hablar con total libertad porque a la gente de tu alrededor les falta una parte del puzzle que eres tú.

Me alegro muchísimo por mi amiga, porque ya no tiene que estar ocultando quién es ni a su familia ni a su alrededor, y además como en EE. UU. no se pueden casar, se tendrán que venir a casarse aquí y seguro que va a ser una boda brutalísima, un gallinero total y brutal con música alcohol y fiesta.

¡¡¡Ojalá se casen yaaaaaa!!!

¡Feliz año a todo el que me lea, y feliz aniversario a la pareja!

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