Ayer, rodeando la chimenea que comparto con mis amigas, llegó a nuestros oídos una novedad. Un cotilleo ya viejo (había ocurrido hacía dos semanas) y del cual nadie había dicho ni una palabra hasta que anoche por casualidad, se desveló.

Hace unos meses conocimos a un chico, profesor de una amiga mía. Sólo nos saca tres años, y como le caímos muy bien, pues de vez en cuando sale a tomar algo con nosotras. No sale todas las semanas, pero casi todas, los viernes sale a tomar algo de fiesta y puede que no le veamos hasta dos semanas más tarde o quedemos con él para tomar algo entre semana, por la tarde. Edu es un chico guapete, llama la atención porque es como muy moreno, exótico o algo. Tiene los ojos muy claritos, la piel oscura, los ojos un poco rasgados. Tiene algo raro en la mandíbula, como si se la hubieran roto y no hubiera sanado bien. Pero se puede decir que Edu está bueno.

En mi grupo somos un montón de chicas. Una de ellas, que es bastante pulpo, ya le había echado el ojo y teníamos la coña que estaba tardando demasiado, que con lo directa que era ella, que estaba tardando demasiado. Otra de mis amigas a través de Edu había conocido a un compañero de trabajo suyo, otro profesor, y habían empezado a salir. Y luego está Lucía que es una chica… no sabría describirla, la verdad. Lucía no es muy guapa. Lucía tampoco es muy interesante. Se ríe mucho y parece que tiene cosas que decir, pero en realidad no dice nada que no hayas escuchado antes, ni aporta opiniones nuevas. Lucía es un estereotipo, se podría decir, y lo clava. Le gusta mucho salir de fiesta, fuma bastante, se considera bohemia por ir a leer a un bar, odia que la llamen hippy pero cuando lo hacen luego no deja de quejarse de ello como si quisiera que todo el mundo diera su opinión sobre si realmente es hippy o no. No me cae mal Lucía, no me llevo mucho con ella porque no me parece una persona demasiado interesante.

Obviamente Lucía y Edu se han liado. De todas las chicas, ha elegido a Lucía. Y de repente vi la misma reacción que sentí en mi interior reflejada en las caras del resto del grupo. ¿Ella? (Y sí, supongo que para ésto somos unas superficiales) Pero… si es fea. Nadie lo dijo explícitamente, todas lo camuflamos “Ui pero si no pegan…” “¿Y qué pasa con la pulpa?” Lucía no le da mayor importancia al tema. Se han liado. Edu no le interesa especialmente, han follado, vale, ¿y? Si hoy me encuentro con Edu, le preguntaré qué tal, qué ha pasado con Lucía y qué intenciones tiene. Sí, soy así. Me he planteado que sea envidia, que todas quisiéramos liarnos con Edu pero nadie dijera nada. Pero a mí Edu no me gusta, nada, me parece que tiene un cuerpo un poco antinatural. Creo que nadie se hubiera sorprendido si se lía con otra, pero… ¿Lucía? Quizá la vio fácil. O quizá nos choca que una chica feucha que se suele liar con gente bastante fea, se liara con un chico del exotismo de Edu.

¿Por qué somos tan cotillas? ¿Por qué nos importa con quién se líe o se dejen de liar Edu y Lucía? ¿Por qué cuando nos veamos luego lo seguiremos comentando?

Porque tener novio es aburrido, y ahora que la mitad tenemos novio, se agradecen las novedades. Somos un poquito arpías supongo, no con maldad. No lo sé. Supongo que ahora releyendo ésto, nos comieron tanto la cabeza con que los guapos con las guapas que cuando la balanza se desequilibra, nos rompen los esquemas. Sólo nos gusta que a Barbie le guste Ken y viceversa. Si a Barbie le gustara Jar Jar Binks, nos explotaría la lengua de tanto hablar.

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