El año que estuve viviendo fuera de casa conocí a una pareja con la que encajé muy bien. Primero me cayó muy bien ella, era con la que hablaba de sexo, nos contábamos nuestros secretitos y nos íbamos a cotillear por ahí. Luego llegó él.

Yo compartía piso con él, pero fue ella la primera que se acercó a mí. Recuerdo que la primera imagen que tengo de Edu es mirándola a ella. Y ya supe que estaba enamorado, seguramente lo intuí yo antes de que Lucía se diera cuenta. Pero sea como fuere, acabaron enamorados y viviendo practicamente juntos. Si hubiera habido un premio a pareja del año, se lo habría dado a ellos. Era como si hubieran nacido para enamorarse y ser felices. Y yo ser madrina de sus hijos. Si hubiera habido un voto a mejor pareja del mundo, se lo habrían llevado ellos.

Por cosas de la vida, acabé perdiendo relación con Lucía con quien en un primer momento tan bien había encajado y fue con Edu con quien seguí quedando para arreglar el mundo y beber cerveza. De hecho, ahora que ya he vuelto a vivir en Up North, sigo hablando regularmente con Edu. Para mí Edu, durante el año que estuve fuera, fue mi mejor amigo, hablábamos a diario y fue un gran apoyo. De hecho, teníamos tanta confianza que para mí era una hermano. Nos peleábamos como hermanos, discutíamos como hermanos y nos vacilábamos como hermanos. Incluso Lucía decía que juntos éramos inaguantables.

Fue Lucía la que me dijo que lo habían dejado. Que ella le había dejado. Edu jamás me dijo nada, en algún momento dio por hecho que me había enterado y seguimos hablando como si nada. Hablamos de cosas de cine, hablamos de la crisis y hablamos de viajar. Típicas conversaciones. Hasta que…

Una noche, antes de ir a dormir, me dijo que era capaz de elegir sus sueños. Sólo pensaba en algo y cuando se dormía soñaba con ello. Me reí, porque me pareció una tontería. Me dijo que intentaría soñar conmigo, podría ser divertido. Ya, bueno…

Al día siguiente tenía un mensaje privado suyo. “Lo intenté pero nada”.

Y yo seguí normal con mi vida sin darle mayor importancia a esa conversación. Hasta que más o menos una semana más tarde recibí otro mensaje privado. Ocurrió tal que así:

Edu: anoche al final ocurrió.

Yo: ¿qué? ¿soñaste conmigo y el año que vivimos juntos?

Edu: sí.

Yo: ¿y de qué iba el sueño?

Edu: sexo brutal.

Me quedé blanca. No me lo creí. ¿Pero qué iba a pedir, detalles? Ah pues no mira, yo no haría eso jamás, así que va a ser que no has podido soñar conmigo. Casi que no…

No volvimos a hablar durante casi dos meses.

Hice varios intentos para sacar temas neutrales. No funcionó.

No le he vuelto a ver desde que nos despedimos y yo dejé de ser su compañera de piso. Para mí era como un hermano. ¿Pero le quise meter yo en ese saco porque sabía que estaba enamorado de Lucía? ¿En algún momento me vio él como algo más pero como estaba ahí Lucía no tenía pensado que ocurriera nada y ahora que Lucía lo ha dejado se pone así conmigo? ¿Llegará el día en el que nos volvamos a ver e intente entrarme? ¿Por qué cuando le hablo de Mike siempre me pregunta si es un Mike nuevo, a ver si he dejado ya al novio ese? ¿Por qué dicen que somos las mujeres complicadas cuando yo he dejado claras mis intenciones con él – es MI HERMANO – y ahora él me manda mensajes diciendo que está cachondo?

Por favor, que alguien me lo explique. No entiendo nada.

Atentamente,

Belle.

Anuncios