Hubo una vez, hacia ya varias Navidades que quise liar a mi amiga Lucía con un chico. Así que me acerqué, me presenté y le hablé a las mil maravillas de mi amiga Lucía, que es (y ésto es un comentario imparcial porque lo dice tooodo Up North) la más guapa de mi barrio. Total, que con la tontería me pasé la noche entera hablando con este chico, Edu. Estuvo con mis amigas, nos sacamos fotos, nos emborrachamos y se acabó la fiesta.

En los momentos en los que no estuve con él, parece ser que mi amiga Janire le convenció para que en vez de Lucía, que tenía un caché muy alto, se liara conmigo (que al ser más fea, busco más la belleza interior). Así que cuando dieron las luces, y le vi…

Edu no es un chico feo. Pero no es guapo, ni siquiera mono. A ver, tampoco te girarías a mirarle por la calle, sorpredida por su fealdad, pero es un chico del montón que tira un poco a feucho. Es uno de los de la clase “feos pero majos.”

¿Qué pasó aquella noche? Que yo llevaba tal borrachera que estuve hablándole del movimiento feminista en la literatura de la Edad Media. (Toma ya, ¿eh?) Y me acabé liando con él aunque NO ME APETECÍA ABSOLUTAMENTE NADA. De hecho fue algo tal que así: Me lié con Edu (un muerdo, y repito, un muerdo), le dije adiós, me di la vuelta, llamé a Jon y follé con él.

De acuerdo. Así que pasaron los meses y jamás nos volvimos a saludar, nos mirábamos de reojo pero nada. Yo me sentía mal porque de verdad que no me apetecía nada liarme con Edu y lo hice por compromiso a Janire que me metió en un aprieto. La verdad es que lo hice y punto. Y Edu es un tío genial con el que fui una cabrona.

Así que yo empecé a salir con Mike, y en Carnavales vine a Up North. Y en un momento, me acabé bebiendo como unas diez cervezas, en un visto y no visto. Y apareció de la nada y terminamos hablando. (No recuerdo quién saludó a quién o cómo empezó la conversación, pero se ve que Edu hacía tiempo que le apetecía hablar conmigo de éso).

Me preguntó porqué huí despavorida el día que nos liamos, me preguntó si no le gustaba, por qué no nos habíamos vuelto a saludar, qué pasó cuando terminé mi erasmus, me dijo que a él le habría gustado conocerme más, que le parecí una tía brutal. Me dijo todo lo que a una tía le encantaría que le dijeran.

También me dijo que le gustaría ir a darse una vuelta conmigo.

La verdad, con la mano en el corazón, es que llevaba un año sin ligar con nadie, felizmente casada, y que un tipo me dijera eso me encantó. Me comió la oreja durante horas, también hablamos de estudios y trabajo y todas esas cosas que dicen los adultos…

Y me volvió a decir para ir a dar una vuelta, para hablar mejor solos y esas cosas…

Yo le dije que tenía novio, incluso le presenté a mi cuñada. Ya se conocían de vista. Aquí todos nos conocemos de vista.

Al final fuimos a mear juntos, éso fue lo más cercano a ir a dar una vuelta que estuvimos. Y nos despedimos y cuando nos despedimos me agarró con fuerza, me atrajo hacia él y me susurró: “la gracia de todo ésto es que yo también tengo novia”.

Y ahí me dejó, con cara de gilipollas, las bragas mojadas y ganas de echarle un polvo. No lo haré, obviamente, no sólo porque esté con Mike, sino porque seguramente sería sexo insatisfactorio. Ahora mismo estoy en una relación sexual increíble que comparada con cualquier otro sería una mierda.

Pero aún así, ahí está la espinita. Cada vez que le veo le saludo y éso y cuando estoy borracha y le miro de lejos pienso: si estuviera soltera y fuera una pobre desdichada… te echaría un polvo.

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