Quizás la faceta más desconocida de Alfonso XIII –abuelo del actual rey de España- sea que él es el responsable del origen del cine porno español.
Las primeras películas porno españolas fueron rodadas en Barcelona en los años 20, por encargo del Conde de Romanones, que actuaba en nombre del rey Alfonso, un gran aficionado al género. La productora encargada de realizar estas películas era la “Royal Film” (el nombre era para no levantar sospechas, claro) de los hermanos, Ricardo y Ramón Baños. El papel del rey no era solo pagar por ellas, sino que a veces, sugería algunos argumentos de las películas para que los productores los desarrollaran. La mayoría de las películas porno fueron destruidas durante la guerra civil o después, durante la dictadura, ya que el franquismo no veía con buenos ojos que se supiese que el rey de España tenía esas aficiones.

La reina Zingua de Angola, que gobernó aquel país a principios del siglo XVII, ha pasado a la historia como una ninfómana ejemplar. Su Majestad, que contaba con un amplio y surtido harén de conciudadanos a su entera y exclusiva disposición, se divertía organizando combates a muerte entre ellos, ofreciendo su cuerpo como galardón al campeón, que tras una noche entera de servicios reales, también moría al siguiente día.

En cierta ocasión, llegó a decretar la muerte de todas las mujeres embarazadas de su reino, pues no aceptaba que ninguna de sus súbitas hiciera gozar a los hombres. Se cuenta que mantuvo un comportamiento similar hasta que, súbitamente, se convirtió al catolicismo al cumplir los 77 años y cambió por completo su actitud ante la vida.

Sacado de aquí.

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