Soy Inés, la hermana. Belle, como quiere ella llamarse aquí, está de prácticas durante cuatro semanas al sur de Francia. Me ha dicho que le actualice el blog. Que escriba lo que quiera. Se me han ocurrido muchas cosas, pero ninguna acababa de convencerme. Al final he decidido que voy a hablar de mi hermana. Es su blog, así que qué mejor que ella como tema principal.
Hasta los cinco años, fui hija única, entonces llegó mi hermana, y siete años después Román, el pequeño karateka de la familia. (Sí, Román y yo nos llevamos 12 años, yo 27 y él 15). Belle fue un bebé precioso, luego creció y se afeó mucho. Fue una niña gorda y aunque no era fea… poco le quedaba. No os penséis que esto no se lo he dicho a ella, creció escuchando cómo me reía de ella. Está más que curada de espanto. Y cuando cumplió 14 empezó a ser mona otra vez, yo soy de físico de nuestra madre, ella de nuestro padre. La gente en general dice que yo soy la guapa, pero en realidad es Belle (esto nunca se lo había dicho). Para cuando cumplió 18 era la versión mejorada de nuestra abuela paterna. Yo tengo la belleza de mi madre, pero no tengo su encanto. Belle cogió la belleza de la abuela, cogió el encanto de nuestra madre, lo mejoró dándole esa aura que decora ella con flores y se convirtió en una señorita.
Lo bueno de Belle es que sabe que tiene ese ‘no sé qué’ que atrae a la gente, pero lo sabe a ratos. Me llevo muy, muy bien con mi hermana, me leo todo lo que escribe y me cuenta casi todo lo que piensa o pasa por su cabeza. Pero yo la conozco mejor y sé cuándo hay cosas que no me dice, pero está claro que las piensa. La veo mirarse al espejo, y no le suele gustar lo que ve. Luego se pone sus cuatro trapos mal pintados, su flor en el pelo y su pintalabios rojo, se sonríe a si misma y sale con una falsa seguridad por la calle. Mi hermana sabe de sobra que no es guapa, es muy mona, es resultona, pero no es guapa. Tiene una sonrisa que es genial, que ya me gustaría a mí tener esa sonrisa, y la utiliza muy bien, pero no es nada del otro mundo. Es el ‘no sé qué’ lo que hace que los chicos vayan a hablar con ella, es su forma de bailar lo que atrae las miradas de la gente. Liga muchísimo más que yo, por mucho que todo el mundo diga que yo soy la guapa. También tenemos diferentes formas de ser, yo soy mucho más abierta con la gente, también tengo mucha mala hostia y si no me dan la razón rápido me enfado con facilidad. A ella le cuesta abrirse, una vez coge confianza hablará como si no hubiera mañana, pero en general, mi hermana no tiene don de gentes. Cae bien, pero una vez se la conoce, no suele gustar mucho en primeras impresiones.

Lo que quiero decir es que mi hermana liga, porque sabe sacarse partido, porque sabe qué hace bien y qué hace mal, sabe cómo el resto cree que es, y pretende ser la guapa que todos afirman ver. Es un patito feo. Yo lo sé y ella sabe que lo sé. Podéis leer su blog y pensar que todo lo que dice es una mierda, que no es una chica interesante, que es una creída y que exagera lo que dice. Pues no. Es tal y como describe ser. No sé quién leerá el blog o quién no, aparte de mí porque nadie deja comentarios, pero veo que sus visitas suben como la espuma cada día. Básicamente supongo que os pensáis que mi hermana es algún tipo de belleza griega que consigue todo lo que quiere con sólo parpadear. Lo que quiero decir es que todas podemos ser como mi hermana, simplemente hay que encontrar la forma de conocernos para poder salir a la calle seguras de nosotras mismas.
Supongo que la siguiente entrada la publicará ella,
un beso
Inés

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