Durante el primer mes de relación con Michael no follamos. Las dos primeras semanas nos vimos los fines de semana, y no fue más allá. Luego empezamos a quedar más seriamente, y las ganas de follar empezaron a permanecer a flor de piel, yo volvía a casa mojadísima y él con los cojones morados. Estábamos de exámenes, no podíamos irnos a la playa a follar, no podíamos coger el coche e irnos a un picadero porque al día siguiente nos teníamos que despertar pronto para estudiar. Fue una auténtica agonía.
Yo acabé exémenes primero, y hablé con un amigo suyo, con el que me llevo muy bien para que nos dejara el garaje donde él deja el coche, pero que a su vez hace de lonja, hay varios sofás, un par de mesas y una televisión que no funciona, es sólo para la play, vamos que es un lonja de chicos. El lugar era un tanto asqueroso, no daba asco de por sí, pero se veía que había bolitas de polvo, y algo (bastante) de humedad. Tras varios días nos acostumbramos, pero siempre nos decíamos “ojalá estuviéramos solos en casa”. Y llegó el verano, y yo me quedé sola en casa, y el sexo estaba muy bien, podíamos hacer otras cosas aparte de estar apretujados en un sofá demasiado pequeño para una persona, no digamos para dos. Podíamos ver películas tirados en el sofá, cocinar y cenar juntos, podíamos bailar en pelotas y hacer gilipolleces por toda la casa. Pero no era lo mismo, la posibilidad de hacerlo en sábanas, en un lugar acojedor y limpio parecía estar bien, pero solamente eso, bien, no era brutal como lo era en la lonja.
Los mejores orgasmos que tuvimos (bueno en realidad tuve, él simplemente dijo que fue una noche increíble) fueron al volver a la lonja, aun más cerda que la primera vez que la utilizamos, más húmeda (el fantástico verano que Up North ha vivido) y muchísimo, pero muchísimo más cerda que ninguna otra vez.
Así que lo admitimos, nos pone hacerlo en sitios inhóspitos, que no siempre huelen bien, cerrados, con poca ventilación, donde sabemos que follan otras parejas, donde sabemos que duermen amigos suyos y que todos pasan allí horas litrando, jugando a la play y hablando de sexo.
Nos va el rollo cerdo. Nunca lo hubiera pensado con lo especialita que soy yo con que no me manchen en general… será que la Belle sexual y la Belle del día a día no tienen nada que ver.

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