Hoy en día hay un riesgo con esta nueva sexualidad que las mujeres hemos asumido. Hace cientos de miles de años que nos gusta follar, pero no ha sido hasta hace poco que el mundo lo sabe. De hecho cuando tenía 15 años pasé un verano en Inglaterra y me hice muy amiga del chico de la casa que tenía 20. Recuerdo lo que me dijo como si fuera ayer, porque me sorprendió mucho.
– Hasta hace pocos meses no descubrí que a las mujeres les gusta el sexo tanto como a los hombres. Siempre pensé que era algo que hacían para complacernos.
Y era un tío inteligente, ahora es político, vive en Londres. Asombroso.
Tenemos que luchar contra un machismo que lleva generaciones establecido, incluso nosotras mismas caemos en las trampas en las que hemos sido educadas. Porque esa zorrita del barrio me he enterado que le ha comido el rabo al vecino, hay que ser guarra. Eso es un claro ejemplo de lo que muchas hacen (yo solía hacerlo, hasta que me di cuenta que yo también chupo pollas como toda hija de vecina).
¿Dónde está el límite entre la denominada puta y la chica formal? Yo creo que son la misma persona pero desde distintos puntos de vista, ya decía algún rapero – ahora mismo no recuerdo quién – hay tantos puntos de vista como gente esté mirando algo. Si a mí una chica me cae mal, absolutamente todo lo que haga, ya puede ser un claro reflejo de lo que yo hago, me parecerá fatal, toda la ropa que lleva será horrible y su forma de andar y de hablar será de lo más vulgar y pobre. ¿Y qué soy yo más que una malablada?

Hace un mes hablaba con las chicas de mi carrera y comentaban que otra de clase, digamos Nerea, era una guarra porque se había liado con un tipo y esa misma noche había ido a hacerle una mamada detrás de un coche. ¡Qué guarra! Las miré y sonreí. (Todo esto era con la gente con la que me llevo muy bien, y que para bien o para mal, no me van a llevar demasiado la contraria porque saben que al fin y al cabo tengo razón).
– ¿Ninguna de vosotras ha hecho nunca nada la primera vez que se lía con un tío? ¿Una paja, una mamada? ¿Nunca os han comido el coño u os han hecho un dedo? ¿No habéis terminado follando en el portal porque no aguantabais más del calentón?
– No – me dicen todas.
Las miro y me río.
– Eso es una mentira como un templo.
Y lo admiten, porque estaba claro que era mentira. Que ellas son igual de estupendas que Nerea.
Se ve con malos ojos cuando una chica disfruta del sexo. Qué guarra. Pero es una soberana estupidez, porque realmente lo único que hace es disfrutar haciendo algo. No se dice que ¿no hay gusto más relajado que el de después de haber cagado? Habrá gente que le encantará ir al baño y soltar allí su muñeco de barro. No por eso son unos cerdos, unas putas o unos hijos de puta (que ésa es otra, porqué meterse con la madre de alguien cuando la madre ahí no pinta nada).
Me han llamado un par de veces puta a la cara. Todas las veces se han llevado un bofetón o un vaso de cerveza por la cabeza. Por favor, un poco de respeto. Que me guste follar no hace de mí una guarra, hace de mí alguien que disfrutará mucho más de la vida, yo me corro, mientras tú… me llamas puta. A ver quién goza más.

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