Descrubrí relativamente tarde el placer que me podía otorgar a mi misma. Fue después de un estupendo polvo con Carlos Salazar, yo vivía en otro país en aquella época y no tenía ni novio ni amigos con los que follar en el sitio en el que me encontraba. Y de esas ganas de seguir follando con Carlos Salazar nació mi ansia de masturbación. Luego conocí a Ben y nos pusimos a salir y todo tuvo un final feliz hasta que cortamos y yo lloré y él no, y yo me enfadé y él no y luego fue un final feliz.
Pero me he dado cuenta que es en enero y febrero la época en la que me vuelvo loca, tengo una necesidad interminable de orgasmos, necesito uno tras otro, horas y horas de masturbación, gritos ahogados, sábanas que se agarran, placer… Pero es una droga, me veo incapaz de parar, en el momento en el que estoy sola en una habitación me entran una irresistibles ganas de masturbarme y soy incapaz de contenerme. Me reto a mí misma, dos días sin tocarme, o tres, pero no lo consigo, y si lo cumplo es más por casualidad que por otra cosa. Cuando llega la primavera, por extraño que parezca, me calmo, pero agota esa ansia de placer.

Comencé a masturbarme leyendo relatos eróticos, algunos muy, muy vívidos. Luego vi vídeos amateur, pero el resultado acabó siendo muy aburrido. Y finalmente encontré una página donde no hay un límite de vídeos, donde las actrices porno están muy bien ordenadas y los vídeos pueden seleccionarse muy fácilmente. Lo malo es que no hay actores porno, o sea que si estoy viendo cómo follan XXX y el chico con el que está, nunca sabré cómo se llama el chico. Y es frustrante, porque no todos son iguales, para nada iguales. Ellas pueden ser elegidas y puedes recordar sus nombres, pero ellos permanecen en el anonimato. Quizá no haya encontrado la página web de mis sueños donde los chicos estén bien ordenaditos y dispuestos ante mí, eso sería un excelente regalo de primavera lectores…
En el verano de mis 20 años me fui de vacaciones con unos amigos. Tres chicas y un chico. Nos emborrachamos e hicimos lo que nunca antes se había hecho: hablar de masturbación. Hablamos muchísimo de sexo, de lo que nos gusta, lo que nos gusta hacer y que nos hagan qué nos gustaría hacer y con quién, cómo es el cuerpo de nuestra última conquista… pero nunca hasta la fecha habíamos hablado de masturbación.
Por desgracia alguien dijo que el sexo está bien, pero el sexo solo en casa contigo misma no tanto. Es despectivo cuando le dices a un chico pajillero, y el tema de hacerse dedos es tan tabú que la chica ni siquiera tiene insulto. ¡Es el colmo! La masturbación es quizá más natural que la cópula porque es lo que hacen los vírgenes antes de follar y es lo que hacen los folladores entre polvo y polvo. Mucha gente habrá tenido más orgasmos propios que compartidos.

Masturbación bajo la ducha, debajo de las sábanas, delante del televisor u ordenador, masturbación colectiva viendo un vídeo porno en el salón de un amigo, masturbación mirando a la pareja que a su vez también se está tocando… Esto también forma parte del sexo. Y las mujeres también se masturban, la que dice que no lo hace tiene dos opciones, o miente como una bellaca o es una frígida. No hay más. Me da igual lo que digan las encuentas, por alguna razón a una mujer le da vergüenza admitir que se masturba, y cuando se lo pregunten, lo negará. Pero os lo juro, y cruzo mi corazón al decirlo, que es IMPOSIBLE.

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